Hoy tenía pensado hablar de la subida del IVA, de la llegada de los mineros a Madrid, del ya descarado rescate, de gastos innecesarios y recortes al azar... pero no.
Me vas a perdonar, hermano. Pero hoy voy hablar de ti.
Siempre has estado ahí, una calle arriba o un barrio más allá. Días, semanas y meses sin contacto no pueden con un lazo que se forja con lágrimas y risas. Hemos compartido casi todo, incluso amores. Hemos hecho tantas cosas juntos como cosas nos quedan por hacer. Hemos estado ahí. Aunque siempre tendré la sensación que que me has dado más de lo que yo te he dado.
Has aguantado mis cabezonerías y mis múltiples defectos, y hoy, haciendo memoria, no recuerdo haber discutido nunca contigo. Al contrario, siempre con voz amable me has intentado ver la verdad, levantar el ánimo o simplemente enseñar. Y eso, amigo mío, lo has hecho con creces.
Todos hemos tenido personas que nos han influenciado y yo he tenido la suerte de que estuvieras cerca. Ojalá, todos los que me han influido en algo, se hubieran parecido a ti, seguramente, ahora yo sería mejor persona y seguro que no andaría por estos caminos tan empedrados.
Yo siempre fui el de los principios, el idealista el que sabía escuchar y dar consejos. Pero está claro que nunca supe dármelos a mi. Pero daba igual, tú estabas allí.
Me gusta cuando me llamas hermano. A la familia no puedes escogerla, naces en ella, pero a los Hermanos sí, porque entran en tu vida y se quedan allí, marcándola de por vida.
Siempre recordaré las conversaciones en tu calle, en tu cocina o en tu cuarto. Las risas, las bromas y las lágrimas. Los consejos, los planes de futuro y las tardes de guitarra soñando con Duendes de la Noche. Espero no tener nunca Alzheimer, porque no quiero olvidar nada de eso. Todos esos momentos son patrimonio de mi vida y espero, que aunque sea sólo un poquito, de la tuya también.
Quiero felñicitarte por todo lo bueno que te está pasando, y te pasará. Porque esta nueva etapa la vas a vivir a tope e intensamente, como todo lo que haces, a pesar de que por fuera pareces tranquilo y sosegado. No vas a necesitar que te desee suerte, porque lo vas hacer muy bien, pero te deseo todo lo mejor y que todo vaya bien.
Y no olvides, hermano, que si me necesitas, aquí estoy, donde quieras, cuando quieras.
Felicidades!

2 comentarios:
Creo que por la foto... me debo dar por aludido jeje
Sencillamente, gracias, pues tus palabras me alagan, y me emocionan profundamente...de verdad... pero realmente no merezco tantos alagos...
Sólo añadir que sin tí, hermano, mi vida no habría tenido el mismo sentido...que formas parte de mi vida, de mis recuerdos más importantes, y mi carácter se ha forjado junto a ti, eso no lo olvides, justo en la época en la que pasabamos de niños a adolescentes y de adolescentes a adultos, y creo que ambos hemos ido siempre con la verdad por delante... y nos hemos respetado.
Fíjate si eres importante que, después de mis padres, la tercera persona que ha sabido que voy a ser padre, has sido tu... y luego el resto de mis "otros" hermanos.
Gracias por tus palabras, y ya sé que cuento contigo...
Precisamente porque piensas que no los mereces, es porque los tienes.
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