Hoy mal.
Cuando miro atrás, a los recuerdos más lejanos, me veo a mi, a mi hermano, a mi abuela y a mi madre, en el piso de mis abuelos. Veo la escena y la recuerdo con frío. Las tardes de invierno… las seis de la tarde. Mi madre nos había recogido del colegio y de camino a nuestra casa, hacíamos una parada en casa de los abuelos. Allí, nos hacían un colacao calentito y lo acompañábamos con magdalenas. No había mando de la televisión, así, que rápidamente, la poníamos en marcha de la forma tradicional y ya olvidada. Con un ruido característico, la pantalla parecía abrirse de dentro a fuera y salían las imágenes. Un “¿Cómo están ustedes?” Salía por el tosco altavoz del ya primitivo aparato. Los payasos… Los Payasos. Y en blanco y negro. Como yo recuerdo esa escena.
Leí en algún sitio, una frase de Miliki que me encantó. No la recuerdo textualmente pero venia a decir algo así: “Por mucho que nos pase en la vida, nunca abandonemos al niño que todos tenemos dentro.”. Que gran razón tenía.
Hoy le habrán hecho miles de homenajes. Este es el mío. Casi anónimo en el océano de gestos que habrá tenido de millones de personas. ÉL nunca lo sabrá, pero mis primeras sonrisas, seguramente, se las deba a él. Por ti Miliki.
Os dejo un enlace a una de las películas que hicieron. Está entera y creo que es una joya para tenerla de recuerdo. Es argentina y del año 1972… ¡Qué joven era yo!
Película: Había una vez un circo

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